Históricamente, la evolución del español mexicano coincide con el desarrollo del idioma español en el Perú, Sevilla, Madrid, Bogotá y las grandes urbes estandarizantes de la época. La ciudad de México fue durante siglos el centro de uno de los dos grandes virreinatos de la América colonial, el virreinato de la Nueva España, el cual se expandía desde el centro de lo que son ahora los Estados Unidos, en el norte, hasta Panamá, en el sur.
El hispanista sueco Bertil Malmberg apunta que en el español de México las vocales tienden a perder fuerza, mientras que las consonantes son siempre pronunciadas. Malmberg explica ello por la influencia del complicado sistema de consonantes de la lengua náhuatl a través de los hablantes bilingües y la toponimia de la región.
En el territorio del México contemporáneo, no es coextensivo con lo que podría ser llamado Español Mexicano. Debido a diversas variaciones. Se han señalado algunas características muy particulares y generales a casi todas las versiones del español de México, también se ha referido (aunque no insistido en) que existen algunas peculiaridades regionales y sociales, que fragmentan el español mexicano en múltiples dialectos.
Las variedades regionales poseen algunos rasgos que son muy específicos, y en algunos casos más que ser regionales son comunitarias por ejemplo pueblos alejados o pequeñas rancherías con considerado aislamiento donde se preservan variedades extremadamente peculiares, en comparación con las mayoritarias; poblaciones de origen mestizo, pero de gran antigüedad, que fueron castellanizándose desde hace mucho tiempo y gradualmente.
Formas de hablar el español que se aprendieron hace mucho tiempo y a lo largo de los siglos adquirieron características fonológicas y léxicas muy particulares y muy fuertes, particularmente influencias de las lenguas indígenas; particularmente esto sucedió y subsiste hoy día en los estados del centro del país, como el Estado de México donde la influencia fonológica y léxica en estas variedades que sobreviven en islas se debe en gran parte a lenguas originarias, en especial al náhuatl y al otomí-mazahua y el Purépecha en Michoacán.
Variedad hablada en el norte del país
Esta variación del español mexicano es usada en el norte de México en los estados de Baja California, Chihuahua, Sonora, Nuevo León, Sinaloa, Coahuila y en algunas zonas de Durango. Se diferencia de otras regiones de México principalmente en la entonación (acento) y contracción de las palabras en las formas cortas como se pronuncia y se escribe, así como el encuentro de determinadas preposiciones con los artículos, conservando las mismas conjugaciones que tiene el mexicano central con respecto al uso universal del pronombre personal de ustedes y tuteo, para situaciones formales e informales con el seseo. Su uso coloquial es el empleo del lenguaje, de alguna forma en un contexto informal, familiar y distendido, con vocablos caracterizados por su uso común, frecuente y directo que se alejan de todo tipo de retórica.
Variedad hablada en el centro del país
Esta variación del español mexicano es la más popular y usada en su mayoría por todos los estados de México, en su forma general en el Distrito Federal, Guanajuato, Zacatecas, Estado de México, Hidalgo, Puebla, Tlaxcala, Morelos, Durango, Aguascalientes, como también en los estados costeños (Oaxaca, Guerrero, Sinaloa, Sonora, Baja California, Baja California Sur, Nayarit, Jalisco, Colima y Michoacán), septentrionales (Chihuahua, Sonora, Nuevo León, Sinaloa y Coahuila) y meridionales (Chiapas, Tabasco y Campeche con Quintana Roo). Y en casos especiales con Veracruz y Yucatán. El español Central es el más conocido internacionalmente en el entretenimiento de las televisoras mexicanas, y en representaciones internacionales con diversos modismos triviales, sin entonación grave con palabras derivadas directamente desde la conquista española e idioma náhuatl, como también usado por su cercanía al español latinoamericano neutral, para los doblajes al español en México y en América Latina. Así como también en España, antes de que tuviese su propio doblaje.
Variedad hablada en el sur del país
Esta variación del español mexicano es usado en el sur de México en los estados de Chiapas, Tabasco y Campeche existen diversas diferencias en la entonación (acento) y gramática (vos/tú). El término tuteo habitualmente significa tratar de tú o de vos, en contraposición a usted. Cuando se usa el tuteo como antónimo de voseo suele ser necesario aclararlo, aunque no es bien visto el voseo pronominal. De cualquier forma, el vos convive con el tú, debido por ser mayoritario. El vos desde los tiempos coloniales se ha considerado en muchas partes como una forma incorrecta en los países de uso mixto o en aquellos donde su uso no es común.
Variedad hablada en las costas del sur del país
Esta variación del español mexicano que es usado en las áreas costeras pacíficas de Oaxaca y Chiapas aunque principalmente áreas costeras de Veracruz es asimismo distintivo al menos a nivel del habla local, como el que exhibe más rasgos fonéticos de la costa que el hablado en resto de México. El acento costeño exhibe en general una idiosincrasia con rasgos bastante comunes a lo largo de todo el litoral, aunque existen ligeras diferencias regionales y maneras de ser muy diferentes a los de los habitantes del interior del país y estados. Zonas geo-sociológicas que definen a los habitantes de las costas y otras regiones cercanas o limítrofes a los mismos estados.
En los medios de comunicación el primer doblaje mexicano fue en 1907 por Fructuoso Gerabelt, tiempo después, las primeras producciones hollywoodenses de 1922 dieron una consolidación definitiva en la industria del doblaje, logrando una creciente demanda que generaba la televisión. El auge de este estilo de doblaje comenzó con la familiaridad con que era recibido en Hispanoamérica, por la presencia del cine mexicano a lo largo de la década de 1940, desprovisto de un vocabulario neutral con el fin de una comprensión general, llámese español neutral o hispanoamericano en la región. Al transcurrir el tiempo, en el doblaje mexicano se han usado ciertas frases mexicanas.
Así mismo, por la alta producción musical y cinematografíca, el doblaje mexicano es rápidamente identificado en Hispanoamérica. A finales del siglo XX, ciertos países comenzaron a doblar documentales culturales y deportivos en Estados Unidos, Colombia, Venezuela, Argentina y Chile. En México acorde a la legislación, en las salas de cine, las películas animadas, ciencia ficción, animes japonesas, infantiles y documentales son dobladas de manera obligatoria a la manera formal, mientras que el resto de las películas pueden ser exhibidas con doblaje o subtitulada.
Carácter rústico
A causa de la procedencia social de la mayor parte de los conquistadores y colonizadores españoles -soldados, expresidiarios, aventureros, etc.- pueden señalarse el vulgarismo y el carácter rústico como rasgos característicos del español de América. Sin embargo, la ciudad de México fue donde se formó el lenguaje más culto de la colonia. Con una gran capacidad de asimilación, muy pronto estuvo al nivel cultural de las más grandes ciudades españolas: nueve años después de la conquista, en 1530, tiene una imprenta, la primera de América, en 1537 comienza a ser corte de virreyes; en 1547 es cabeza de arzobispado, en 1553 inaugura su universidad, y su ambiente literario era muy atractivo para los escritores españoles. Por todas estas características, no es el vulgarismo el rasgo peculiar de su español, aunque no falten rasgos de carácter rústico. Entre ellos, tal vez el más importante sea el de convertir los hiatos (término con el que se denomina la combinación de dos vocales que son elementos constituyentes de sílabas contiguas y que no forman diptongo) en diptongos: pior (peor), peliar (pelear), cuete (cohete), pasiar (pasear), linia (línea).
Mexicanismos
Ejemplos de coloquialismos mexicanos.
Verbos cambiantes
En conjugaciones, de manera no normalizada, algunos verbos terminados en -iar presentan ruptura de diptongo en su conjugación en el presente del indicativo, terminando en ía o en ío.
o El banco negocía un préstamo, en lugar de "El banco negocia un préstamo".
o Yo no diferencío entre los colores, en lugar de "Yo no diferencio entre los colores".
o Yo te financío la obra, en lugar de "Yo te financio la obra".
A veces se llegan a cambiar completamente los verbos, haciendo falsas conjugaciones, de modo que se conserva el modo infinitivo del verbo, como sigue:
o Dile que no "force" la herradura, en lugar de "Dile que no fuerce la herradura".
o Él "solda" los metales, en lugar de "Él suelda los metales".
o Deja que el arroz se coza, en lugar de "Deja que el arroz se cueza".
Formación de los imperativos
En buena parte del territorio mexicano se acostumbra añadir un -le al final de los verbos conjugados en modo imperativo.
• Ejemplo1: José, córrele porque se va el camión.
• Ejemplo2: Muévanle (ustedes) bien a la harina.